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La Iglesia donde reposa el Santo Grial

Abandonamos el valle de Mena por el espectacular puerto de Angulo, poblado desde tiempos prehistóricos, para adentrarnos en el valle de Losa, otro de los míticos orígenes del condado castellano. Esta era una de las primitivas entradas del camino de Santiago, a través de una antigua calzada romana que procedía de Castro Urdiales, y de la que todavía se conservan algunos restos. El principal atractivo del valle es la ermita de San Pantaleón de Losa, ubicada en uno de los parajes más espectaculares de España, en lo alto de un espolón rocoso. La iglesia encierra uno de los mayores enigmas de toda la comarca, y desde sus orígenes, ha sido vinculada con la leyenda del Grial, probablemente por las reliquias que se dice albergaba en el Medievo. Aunque algunos aseguran que la ermita guardaba la sangre de Pantaleón que hoy obra milagros en el monasterio de la Encarnación, no hay pruebas de su estancia en Losa, y el misterio del Grial permanece sumido en sugerentes tinieblas.

A todo ello contribuye la iconografía de la iglesia, con motivos sorprendentes y exclusivos sobre los que existen variedad de teorías, incluidas por supuesto las que se apoyan en la presencia de los caballeros templarios y sus esotéricas doctrinas para explicarlas. Para visitar la iglesia, hay que tomar el camino que desde el pueblo del mismo nombre, bordea la peña donde se asienta por el lado sur, y la remonta desde el oeste en un paseo de unos 20 minutos. Lo más destacable del templo es su original iconografía, sin que hasta ahora haya podido descifrarse el mensaje completo, su interpretación, ni tampoco las fuentes en las que se inspiran sus motivos; en el lado izquierdo de la portada, un enorme gigante que sujeta una especie de bolsa o saco al hombro parece custodiar el interior del templo, como si de un guardián se tratase. De esta figura se ha dicho casi todo, desde que podría ser la representación de Adán, Noé, San Pantaleón o el mismísimo Atlante sosteniendo la bóveda celeste; a buen seguro que al viajero se le pueden ocurrir otras tantas atribuciones, en el inevitable encanto de descifrar el enigma de la ermita.

Ya en el interior destaca la penumbra del ambiente, realzada por una cuidada iluminación artificial que sirve para ver algunos capiteles y relieves muy sugestivos, llenos de expresividad y simbolismo, entre los que sobresalen las máscaras y figuras del mundo de los muertos. Desde lo alto de la colina, gozaremos de una vista fantástica del valle de Losa, y que al parecer fue aprovechada poruna construcción defensiva desde la época romana; en las proximidades de San Pantaleón se encuentran también el pueblo de Criales, que parece haber tomado su nombre de la palabra Grial, y que confirmaría algunos datos más para alimentar la misteriosa leyenda. En realidad todo el paisaje parece evocarnos al mundo del rey Arturo, el mago Merlín o los caballeros de la mesa redonda, a poco que hagamos trabajar a la imaginación. La visita guiada, de alrededor de 1 hora, permite conocer con más detalle una de las manifestaciones más sorprendentes, legendarias y misteriosas de todo el Románico europeo. Tras la reciente restauración e investigación arqueológica, permanece intacto el misterio que se oculta tras San Pantaleón de Losa.

 

 

De nuevo abajo, no podemos ni debemos abandonar estos valles sin hacer una visita al monumento natural de Monte Santiago, en el límite entre Burgos y Vizcaya. Se trata de un parque natural al que se accede desde la localidad de Berberana, por una pista forestal no asfaltada, pero en buen estado, hasta alcanzar un aparcamiento habilitado donde dejar nuestro vehículo. Un par de kilómetros andando nos conducirán hasta el impresionante nacimiento del río Nervión, el mismo que luego pasará por Bilbao, y que aquí se desploma en un salto de agua de casi 300 metros. Hay que buscar siempre que nuestra visita coincida con una época de lluvias para disfrutar al máximo de la cascada más alta de nuestro país. Desde el mirador habilitado, colgados sobre el barranco y casi tocando a los buitres leonados que sobrevuelan nuestras cabezas, una extraña sensación de absoluta libertad nos invade sin que podamos racionalizar este sentimiento. Por nuestra mente pasan como un mosaico de colores la enorme cantidad de lugares que hemos visto, en una de las rutas más completas y bellas que hemos tenido el gusto de recorrer...